Tinto y Blanco B de Basilio 2008. Por Luis Astolfi.

B de Basilio tinto 2008
B de Basilio tinto 2008

El tinto estaba en buen momento, estable, no cambió nada durante la velada, matices dulzones, final muy largo, insinuaciones a tostado pero integradas, al igual que la acidez, que aún haciéndolo fresco, no mostraba puntas. No sé si es algo buscado a propósito, pero a ratos me venían a la memoria vinos de Burdeos, a ratos alguno de la Ribera del Duero, mientras que a Rioja, en una cata ciega, nunca me habría acercado.

El blanco, un sueño. Primero pensé: “Es seco”. Pero luego me di cuenta de que no, que no es seco, lo que ocurre es que no es dulce (en el sentido de muy afrutado, o azucarado). Es cremoso, con un cuerpo denso, sensual y voluptuoso. Pero también es un vino severo como un padre que alecciona a su hijo, al que ama con toda su alma. Serio, un vino muy formal, que te engaña, que juega contigo desde la nariz, muy corta. Y te engaña, sin mentirte, porque poco a poco va adquiriendo confianza en el paladar, transformándose, y entonces va permitiendo que le vayas viendo, mirando, contemplando, como una dama elegante que, poco a poco, se va despojando de su ropa hasta ver que lo que hay debajo no es, ni por asomo, lo que se adivinaba por encima. Imágenes que me venían a la memoria a cada trago: aquel padre con su hijo, aquella mujer frente a su amor... Recuerdos lejanos de Borgoña, sí, pero diferente, más cercano, de aquí mismo, un vino que me ha hecho soñar despierto, con el que no paré de hablar porque no hacía más que contarme historias secretas por conocer...

(...)

Luis Astolfi

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